Del cartucho a la nube: la evolución del gaming en una sola generación

Los videojuegos siempre se han asociado al concepto de comunidad. Personas de diferentes edades, lugares y con diferentes historias que se reunían a compartir algo que disfrutaban en conjunto. Un espacio repleto de aventuras, desafíos y diversión que fue adaptándose a medida que la tecnología fue avanzando. El gaming ha recorrido un camino sorprendente en apenas unas décadas.
Los primeros pasos de la industria

Pong, en 1972, y Space Invaders, en 1978, son dos títulos que no solo han popularizado los videojuegos, sino que también impulsaron el crecimiento de los salones, también conocidos como “fichines”. En esos espacios empezaron a aparecer las primeras máquinas y las primeras juntadas para conocer los juegos y competir por los récords de puntuación.
Ya en los años 80, surgieron los grandes protagonistas que hoy siguen siendo la punta de lanza de esta industria, con el lanzamiento de nuevos arcades y consolas domésticas. En esa década, aparecen y se expanden fenómenos como Pac-Man o Donkey Kong, que se convirtieron en marca registrada de los salones de videojuegos. Sin embargo, el éxito también trajo consigo el primer gran desafío de la industria.
Tropezón no es caída, los videojuegos se reinventan
Aquellos nacidos en los 90s, ¿quién no soñó con tener un Pac-Man o un Daytona en casa para jugar con amigos? Exactamente eso fue lo que empezaron a hacer las empresas: llevar la experiencia de los salones a la comodidad del hogar.
Con la llegada del CD-ROM, los gráficos en 3D y nuevas aventuras, los videojuegos comenzaron a ofrecer mundos más complejos y realistas. Las computadoras también ganaron terreno para consolidar a una de las industrias culturales más influyentes del mundo. Y mientras tanto, los jugadores empezaron a conectarse más allá de sus ciudades: nacía así la idea de comunidad global que hoy define al gaming.
Internet: el cambio de paradigma más grande
Este fenómeno marcó uno de los grandes saltos dando lugar al gaming online que, entre fines de los 90s y principios de los 2000, permitió a jugadores de diferentes rincones del planeta encontrarse. Los videojuegos habían logrado romper con su principal límite: la presencialidad.
Con esta irrupción, todo el ecosistema cambió. Por ejemplo, ya no era necesario guardar el progreso en una memoria externa, sino que los avances se registraban automáticamente a medida que el jugador completaba misiones o superaba niveles. El gaming ya no era el mismo: en menos de 20 años había nacido, alcanzado el éxito, atravesado desafíos y renacido para conectar a personas de todo el mundo.
El futuro llegó hace tiempo

Desde los 2000s, el crecimiento exponencial de las consolas domésticas, el desarrollo de las computadoras personales y la enorme oferta de títulos dieron lugar al nacimiento de los servicios de suscripción, reconfigurando, una vez más, la manera de relacionarse con los videojuegos.
Al igual que ocurrió con la música y el cine, millones de jugadores pasaron de comprar un título a la vez a acceder a catálogos completos en constante expansión, donde la variedad y la flexibilidad son protagonistas. No solo eso, sino que también, en los últimos años, vimos la expansión hacia ecosistemas multiplataforma.
¿Por qué podemos ver una película desde el celular o la tablet, pero no jugar un videojuego?
Hoy los juegos no dependen únicamente de un dispositivo: se pueden disfrutar en consolas, PC, móviles o incluso televisores inteligentes, con experiencias que se trasladan sin fricciones de una pantalla a otra. Y con el impulso del cloud gaming, la promesa de “jugar cuando quieras y donde quieras” se vuelve cada vez más real.
Xbox y su rol en una nueva era

En este nuevo escenario, Xbox juega un rol clave al impulsar un ecosistema independiente del dispositivo. Con propuestas como Xbox Game Pass y Cloud Gaming, la compañía replantea la relación entre jugadores y juegos: ya no se trata solo de comprar un título, sino de acceder a una biblioteca dinámica que se adapta a cada perfil y que se expande con frecuencia. Su evolución más reciente —con la actualización de los planes Xbox Game Pass Essential, Premium y Ultimate— refleja una tendencia más amplia en toda la industria: ofrecer experiencias cada vez más flexibles, conectadas y centradas en el jugador, donde el acceso y la elección se vuelven tan importantes como el contenido mismo.
“La suscripción Game Pass evolucionó junto con la forma en que las personas juegan. Con los nuevos planes buscamos ofrecer opciones flexibles que se adapten a distintos perfiles de jugadores, con el foco puesto en hacer que el gaming sea más accesible y conectado para todos”, señala Jesús Grovas, Líder de Comunicaciones para Xbox Latinoamérica. “Game Pass brinda acceso a cientos de títulos de alta calidad, incluyendo estrenos que llegan el mismo día de su lanzamiento o a pocos días de su salida global. Además, ofrece recompensas exclusivas con Xbox Rewards, beneficios especiales para miembros, descuentos en juegos y complementos, y la posibilidad de jugar desde distintos dispositivos gracias al juego en la nube”, agrega.
Asimismo, la más reciente colaboración de la industria entre Xbox y ASUS dio origen a uno de los equipos más revolucionarios de la historia reciente: la ROG Xbox Ally, el primer dispositivo portátil que combina el poder de Xbox, la libertad de Windows y la excelencia en diseño de ROG para que el gaming te acompañe a donde vayas. En esa misma línea de expansión, la llegada de la app de Xbox a televisores LG y dispositivos Amazon Fire TV amplía las formas de acceder al ecosistema, permitiendo disfrutar de cientos de juegos directamente desde más pantallas, sin necesidad de consola. El gaming está dirigiéndose a un camino sin dispositivos principales, en donde todos puedan jugar cuándo y dónde quieran.
Más allá de lo tecnológico, la relevancia del gaming es cada vez más evidente. Hoy los videojuegos son punto de encuentro y una plataforma para contar historias que inspiran y conectan a jugadores de todo el mundo. En esa conversación global, Xbox busca seguir empujando los límites, no solo como plataforma de juegos, sino como un actor central en la evolución del entretenimiento.




