
Castlevania: Belmont’s Curse recupera la esencia de la legendaria franquicia con una aventura de acción y exploración en 2D que combina combates intensos, plataformas exigentes y una estética gótica llena de personalidad. Lo jugamos en Nintendo Switch 2 gracias a una clave de prensa proporcionada por KONAMI y nos encontramos con una experiencia que nos encantó: se ve increíble, ofrece movimientos muy fluidos y resulta especialmente divertida en modo portátil.
Lanzamiento, plataformas y demo gratuita

Desarrollado por KONAMI, Evil Empire y Motion Twin, Castlevania: Belmont’s Curse se lanzó el 15 de octubre de 2026 para PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC a través de Steam. Se trata de una nueva entrega de acción y exploración en 2D que recupera elementos clásicos de la franquicia y los combina con mecánicas modernas de movimiento y combate.

Además, el juego cuenta con una demo gratuita que permite disfrutar de las primeras etapas de la aventura. El progreso guardado puede transferirse a la versión completa, siempre que ambas versiones se jueguen en la misma plataforma y con la misma cuenta, se conserven los datos de guardado de la demo y el juego completo esté actualizado. Es una buena oportunidad para probar sus mecánicas antes de comprarlo.

En cuanto a las ediciones, la Midnight Edition incluye contenido adicional, como trajes alternativos para Rose Belmont, una galería digital de música y arte y una reliquia para utilizar dentro del juego. También existe un traje de Rose inspirado en Alucard como bonificación por la preventa o compra anticipada de las ediciones correspondientes.

Una aventura que recupera la esencia de Castlevania

La historia nos lleva a París, en el año 1499, una ciudad envuelta en llamas donde las campanas anuncian la llegada de una nueva tragedia. Criaturas monstruosas emergen de las sombras y el caos se extiende por sus calles. Ante esta amenaza, Trevor Belmont, el héroe que derrotó a Drácula, se adentra en la ciudad junto a su hija, Rose Belmont, para combatir a las bestias que proceden del siniestro castillo.

Sin embargo, Rose pronto queda envuelta en una oscura conspiración que amenaza con destruirlo todo. La aventura gira alrededor de su capacidad para enfrentar esta amenaza y descubrir qué se esconde detrás de la devastación. El planteamiento recupera los elementos más reconocibles de la franquicia, con criaturas sobrenaturales, escenarios oscuros y una atmósfera gótica que encaja perfectamente con el universo de Castlevania.
Narrativamente, funciona como una secuela de Castlevania III: Dracula’s Curse, aunque no hace falta haber jugado esa entrega ni conocer todos los títulos anteriores para disfrutarla. La historia sirve como punto de partida para explorar este mundo y acompañar a Rose en una misión que combina acción, misterio y fantasía oscura.
Una estética clásica, colorida y con mucha personalidad

Uno de los aspectos que más nos gustaron es su apartado visual. Castlevania: Belmont’s Curse apuesta por una dirección artística que combina la identidad gótica de la franquicia con escenarios coloridos, contrastes intensos y una marcada presencia de tonos rojizos. El resultado es un mundo que transmite esa sensación de peligro y misterio que esperamos de Castlevania, pero que también consigue tener una identidad propia.

Los escenarios están llenos de detalles y presentan una buena variedad de ambientes, desde las calles de París hasta los tejados, las catacumbas y las zonas más oscuras que se esconden bajo la ciudad. Los enemigos, las animaciones y los efectos de los combates acompañan muy bien esta propuesta.
Es un apartado que nos conquistó desde las primeras partidas. La combinación de una estética clásica con una paleta de colores llamativa hace que cada sector tenga personalidad. No necesita recurrir al realismo para lucirse: su mayor fortaleza está en el diseño artístico y en la manera en que todos sus elementos funcionan en conjunto.
La ambientación también juega un papel importante en la exploración. Cada zona invita a seguir avanzando para descubrir qué se esconde detrás de la siguiente puerta, qué enemigos aparecerán y qué secretos podemos encontrar. Todo contribuye a construir una aventura con una identidad visual muy marcada.
Una jugabilidad rápida, fluida y muy divertida

Si hay algo que hace que Castlevania: Belmont’s Curse sea un juegazo, es su jugabilidad. El movimiento del personaje se siente ágil y preciso, algo fundamental en una aventura que combina plataformas, exploración y combates constantes. Correr, saltar, esquivar ataques y encadenar movimientos se vuelve una experiencia natural, sin que tengamos que luchar contra los controles para conseguir lo que queremos hacer.
El látigo clásico de los Belmont vuelve a ser uno de los grandes protagonistas. Además de utilizarlo para atacar a los enemigos, podemos aprovecharlo para impulsarnos, balancearnos, superar abismos y alcanzar plataformas elevadas. A medida que dominamos sus posibilidades, los desplazamientos ganan velocidad y se convierten en una parte central de la diversión.

También nos encantó la variedad de movimientos disponibles. Los saltos, los rebotes contra las paredes, los desplazamientos y las maniobras aéreas aportan dinamismo a cada recorrido. Hay momentos en los que avanzar por un escenario resulta tan entretenido como enfrentarse a un jefe, porque el juego nos invita a combinar nuestras habilidades y aprovechar el entorno.
La sensación general es la de un título que responde muy bien a nuestras acciones. Todo se siente rápido, directo y preciso, y eso hace que siempre tengamos ganas de seguir avanzando para descubrir qué hay en la siguiente habitación.
El látigo Vampire Killer: el gran protagonista

El legendario látigo sagrado Vampire Killer no es simplemente un arma: es una herramienta fundamental para recorrer los escenarios. Podemos utilizarlo para atacar, balancearnos como un trapecista, impulsarnos por el aire y alcanzar plataformas que parecen inaccesibles.
Esta mecánica nos encantó porque aporta una enorme sensación de libertad. A medida que aprendemos a dominar el látigo, los desplazamientos se vuelven más naturales y podemos encadenar acciones con mucha más soltura. Correr, saltar, rebotar contra las paredes y abalanzarnos sobre los enemigos forman parte de una experiencia dinámica que nos mantiene constantemente activos.

La movilidad también hace que los combates tengan más profundidad. No siempre conviene quedarse quietos atacando: en ocasiones debemos aprovechar el escenario, cambiar nuestra posición y utilizar el látigo para esquivar peligros o acercarnos rápidamente a un adversario.
Es uno de los grandes aciertos de esta entrega. El movimiento no es un complemento de la acción, sino una de las razones por las que resulta tan entretenida. En nuestra experiencia, cada nueva posibilidad de desplazamiento suma variedad y hace que explorar sea una parte fundamental de la diversión.
Combates, jefes y el sistema de Arcanos

El sistema de combate complementa muy bien la movilidad. El látigo es una herramienta fundamental, pero no es nuestra única opción: contamos con distintas familias de armas, ataques especiales y habilidades mágicas que permiten variar la forma de enfrentarnos a los enemigos.
Los jefes son otro componente importante de la experiencia. A lo largo de la aventura encontramos figuras reconocidas de la franquicia, como la Muerte, Medusa y Carmilla, además de nuevos adversarios como Juana de Arco. Cada enfrentamiento propone un desafío diferente y nos obliga a observar los patrones de ataque, medir los tiempos y encontrar el momento adecuado para contraatacar.

La progresión incorpora el sistema de Arcanos, inspirado en las cartas del tarot. Al derrotar a determinados jefes, sus poderes quedan vinculados a las cartas de Rose, que podemos utilizar para lanzar hechizos y activar habilidades especiales. Esta mecánica agrega una dimensión estratégica a los enfrentamientos y permite adaptar nuestras opciones ofensivas a las distintas situaciones.
El maná necesario para utilizar estas habilidades se recupera mediante los ataques directos, por lo que el juego recompensa un estilo de combate activo. En lugar de depender exclusivamente de la magia, debemos mantenernos en movimiento, atacar y encontrar el equilibrio entre nuestras armas y los poderes especiales.
El resultado es un sistema de combate que acompaña muy bien el ritmo de la aventura. Hay que aprender a reaccionar, aprovechar las oportunidades y elegir las herramientas adecuadas para cada situación. Los enfrentamientos más exigentes pueden requerir varios intentos, pero superar un jefe después de aprender sus movimientos resulta muy satisfactorio.
Armas, reliquias y posibilidades de personalización

Otro aspecto interesante es la variedad de equipamiento disponible. Rose puede utilizar siete categorías distintas de armas, además de reliquias que mejoran sus capacidades ofensivas y defensivas. Esto permite adaptar el estilo de combate a nuestras preferencias y experimentar con diferentes combinaciones mientras avanzamos por el mapa.
La exploración resulta especialmente importante en este apartado, ya que descubrir nuevos objetos nos permite ampliar nuestras posibilidades. Podemos priorizar el daño, buscar herramientas que nos ayuden a sobrevivir o aprovechar las habilidades especiales para afrontar determinados enemigos.
Esta variedad evita que toda la aventura dependa de una única estrategia y nos anima a probar distintas formas de jugar. El sistema de progresión y las mejoras de estadísticas también contribuyen a que Rose evolucione durante el recorrido, ofreciendo nuevas posibilidades para superar los desafíos.
La estructura de tipo Metroidvania complementa muy bien estas mecánicas. El mapa combina zonas urbanas, tejados, pasadizos y sectores subterráneos que esconden secretos y caminos alternativos. Volver a lugares anteriores, descubrir nuevas rutas y completar objetivos secundarios forma parte de una experiencia que premia la curiosidad y la exploración.
Exploración y duración: una aventura para disfrutar sin apuros

La exploración es una de las bases de Castlevania: Belmont’s Curse. Su estructura de mapa interconectado nos invita a recorrer París y sus alrededores, encontrar caminos alternativos y descubrir secretos que pueden pasar inadvertidos durante una primera visita.
A medida que avanzamos, obtenemos nuevas herramientas y habilidades que nos permiten acceder a sectores que antes parecían inaccesibles. Este diseño aporta una sensación de progreso constante y hace que regresar a una zona conocida tenga sentido, porque siempre puede haber un objeto, una ruta o un desafío que todavía no hayamos descubierto.

La aventura también incluye misiones secundarias y actividades opcionales que amplían el recorrido. La duración depende de cuánto queramos explorar: completar la historia principal puede llevar aproximadamente entre 15 y 20 horas, mientras que buscar secretos, completar objetivos secundarios y avanzar hacia el final verdadero puede extender la experiencia a unas 20-27 horas o más, según el ritmo de cada jugador.

Nos parece una duración adecuada para una propuesta de estas características. La variedad de escenarios, enemigos y movimientos ayuda a que el recorrido mantenga el interés, mientras que la progresión invita a seguir jugando para descubrir nuevas posibilidades.
Nintendo Switch 2: una experiencia ideal para jugar en portátil

Jugamos Castlevania: Belmont’s Curse en Nintendo Switch 2 y la experiencia nos encantó. Lo que más destacamos es la fluidez: durante nuestras partidas disfrutamos de una respuesta muy rápida y una sensación de movimiento cercana a los 60 FPS, algo que beneficia muchísimo a un juego en el que los saltos, las esquivas y los ataques requieren precisión.
La diferencia se nota especialmente cuando empezamos a combinar movimientos, balancearnos con el látigo y encadenar ataques durante los enfrentamientos. Todo fluye de manera natural y contribuye a que la jugabilidad se sienta todavía más satisfactoria. En un título de plataformas y acción, mantener esa sensación de velocidad es fundamental.
Otro de sus grandes puntos fuertes es el modo portátil. La dirección artística luce muy bien en la pantalla de la consola, los colores resaltan y el diseño de los escenarios conserva su atractivo. Además, poder jugar partidas cortas o dedicarle varias horas desde cualquier lugar hace que la propuesta encaje perfectamente con el formato híbrido de Nintendo Switch 2.
Es importante aclarar que la ficha oficial contempla la versión de Nintendo Switch y no anuncia una edición nativa independiente para Switch 2. En nuestro caso, jugamos en la nueva consola mediante retrocompatibilidad y la experiencia fue muy positiva. El juego ocupa aproximadamente 3,5 GB según la ficha de Nintendo, por lo que tampoco exige demasiado espacio de almacenamiento.
Para nosotros, es uno de esos títulos que invitan a seguir jugando un rato más cada vez que tenemos la consola en las manos. La fluidez, los controles y el diseño de los escenarios hacen que la experiencia portátil sea uno de sus mayores atractivos.
Contenido adicional: Alucard Style y Music & Art Gallery

Además de jugar la versión completa gracias a una clave de prensa proporcionada por KONAMI, recibimos contenido adicional asociado al juego. Entre los extras que podemos destacar se encuentran Alucard Style y Music & Art Gallery, que complementan la experiencia con elementos relacionados con el universo de la franquicia.
El traje inspirado en Alucard permite darle a Rose una apariencia alternativa, mientras que la galería digital de música y arte está pensada para quienes quieran profundizar en el apartado audiovisual de la aventura. Este tipo de contenido suma valor para los seguidores de Castlevania, especialmente para quienes disfrutan de su identidad artística y musical.
Hay que tener en cuenta que estos extras pueden variar según la edición y las condiciones promocionales. La Midnight Edition incluye una galería digital y otros elementos adicionales, mientras que el traje de Alucard se ofrece como bonificación de preventa o compra anticipada en las ediciones correspondientes.
Conclusión: un Castlevania que nos dejó con ganas de más

Castlevania: Belmont’s Curse nos pareció una de las propuestas más divertidas para quienes disfrutan de los juegos de acción y plataformas en 2D. Su apartado artístico, con una estética clásica y una paleta de colores rojizos muy atractiva, consigue transmitir la personalidad de la franquicia sin quedarse anclado en el pasado. La exploración, los combates y la variedad de movimientos se combinan para ofrecer una aventura que mantiene nuestro interés durante horas.
Lo que más disfrutamos fue la movilidad. El látigo no es simplemente un arma: es una parte fundamental de la aventura que transforma la exploración en una experiencia ágil y entretenida. Correr, saltar, balancearnos con el látigo y enfrentarnos a los enemigos se siente tan bien que recorrer sus escenarios termina siendo una de sus mayores virtudes.

En Nintendo Switch 2, además, la experiencia nos resultó especialmente satisfactoria. La fluidez cercana a los 60 FPS, la precisión de los controles y lo bien que se disfruta en modo portátil hacen que sea un juego al que siempre queramos volver. Es una propuesta que invita a jugar durante horas y que puede disfrutar tanto quien conoce la saga como quien se acerca por primera vez a Castlevania.
Por supuesto, hay desafíos exigentes y momentos que requieren paciencia, pero forman parte de una propuesta que sabe lo que quiere ofrecer. No hace falta conocer toda la historia de la franquicia para disfrutarlo y, al mismo tiempo, quienes siguen la saga encontrarán una aventura que recupera muchos de sus elementos más queridos.
Nuestra valoración final es de 9/10. Nos encantó su estética, disfrutamos muchísimo de su jugabilidad y nos sorprendió lo bien que funciona en Nintendo Switch 2, especialmente en portátil. Es un título muy divertido, con personalidad y una jugabilidad que invita a seguir jugando. Si te gustan los Metroidvania y la acción en 2D, Castlevania: Belmont’s Curse es una aventura que recomendamos sin dudarlo.




