Review Age of Empires II: Definitive Edition – The Last Chieftains – PC

Probamos anticipadamente desde Overcluster la nueva expansión de Age of Empires II: Definitive Edition, titulada The Last Chieftains, que se lanza el 17 de febrero bajo el sello de Xbox Game Studios. Este DLC introduce tres civilizaciones inéditas inspiradas en pueblos originarios de Sudamérica —Mapuche, Muisca y Tupi— junto a campañas narrativas que apuestan por un enfoque más humano, político y estratégico del conflicto. Tras varias semanas explorando sus campañas y llevándolas al terreno competitivo, la conclusión es clara: no es un simple añadido, sino una expansión con identidad propia.

Un clásico que sigue haciendo Historia

Hablar de Age of Empires II: Definitive Edition es hablar de uno de los grandes referentes de la estrategia en tiempo real. Pocos títulos pueden presumir de formar parte de la historia del videojuego y, al mismo tiempo, narrar la Historia con mayúsculas. Durante más de dos décadas ha sabido mantenerse vigente, adaptándose a nuevas generaciones sin perder su esencia competitiva.

En ese contexto aterriza The Last Chieftains, con una intención clara: ampliar el mosaico cultural del juego y explorar una región hasta ahora poco representada dentro de la saga. Sudamérica deja de ser protagonista secundaria para ocupar el centro del escenario.

Tres campañas, tres miradas del conflicto
La expansión propone tres campañas centradas en figuras históricas y legendarias: Lautaro (Mapuche), Pacanchique (Muisca) y Arariboia (Tupi). Lejos del clásico relato simplificado de “buenos contra malos”, aquí encontramos tensiones internas, decisiones morales y desenlaces agridulces.
La resistencia de Lautaro (Mapuche)

La campaña mapuche es una historia de resiliencia. Comenzamos en clara desventaja frente al avance español, con recursos limitados y presión constante. El diseño obliga a dominar la movilidad y las incursiones calculadas más que el enfrentamiento frontal. La sensación de progresión —de la derrota al liderazgo— está muy bien construida, aunque hacia el final algunas misiones tienden a repetir estructura.
Diplomacia y supervivencia con Arariboia (Tupi)

La campaña Tupi introduce un componente estratégico más ambiguo. No todo se resuelve con fuerza bruta: hay que elegir cuándo resistir, cuándo pactar y cuándo golpear. El apartado naval suma profundidad, obligando a dividir la atención entre tierra y agua. Es probablemente la campaña que más exige microgestión y lectura táctica constante.
El peso político de los Muisca
La campaña muisca es la más ambiciosa en estructura. Puede jugarse desde distintas perspectivas según las decisiones tomadas, lo que aporta rejugabilidad y un enfoque más político. Aquí la guerra civil y las amenazas externas conviven en escenarios amplios que premian planificación y control territorial.
Nuevas civilizaciones: identidad competitiva real

Uno de los mayores aciertos del DLC es que las tres civilizaciones llegan listas para el entorno ranked, sin sentirse desbalanceadas.
- Mapuche: Civilización de movilidad y castigo del error.
- Muisca: Orientados a la eficiencia económica y el control prolongado del oro.
- Tupi: Especialistas en agresión temprana y presión constante.

Cada una aporta una identidad clara sin romper el meta global, algo clave en un título con una escena competitiva tan consolidada.
Diseño y ambientación

Visualmente, la expansión destaca por su nuevo set arquitectónico y mapas que recrean cordilleras andinas, selvas densas y asentamientos costeros. El rendimiento en PC se mantiene sólido y el apartado sonoro acompaña con una identidad marcada que refuerza la ambientación sudamericana.
Veredicto final

The Last Chieftains amplía con inteligencia el universo de Age of Empires II: Definitive Edition. No revoluciona la fórmula, pero sí enriquece el juego con nuevas perspectivas históricas, civilizaciones bien diseñadas y campañas con un tono más maduro.

Tiene pequeños problemas de ritmo y algunas decisiones de IA que pueden frustrar, pero en conjunto es una expansión sólida, especialmente recomendable para quienes disfrutan del competitivo y de campañas con identidad propia. Nota final: 8/10.




